NIVELES DE IDENTIDAD DE LA
ADOLESCENCIA
En distintas instancias se asocia a la identidad con la continuidad:
continuidad física, psíquica, en el conjunto de roles sociales, en los relatos
de una vida... Se habla también de continuidad evolutiva, por las
transformaciones que se suceden.
Consideramos que podemos establecer un
paralelo entre la identidad humana y la identidad en productos atendiendo a sus
escalas.
En la identidad humana encontramos
tres escalas: Identidad personal, grupal y social.
En la identidad en productos la escala
sería: Identidad objetual, corporativa, y cultural
En el primer nivel de la identidad
humana está la identidad personal, vinculada con la identidad biológica e
identidad biográfica. La primera es declarada –en el mejor y más saludable de
los casos. Hemos sido testigos de tristes casos de apropiación de identidad. La
segunda es construida, a partir de cada una de las selecciones y decisiones que
tomamos. Antonio Gala dice que “La biología se completa con la biografía”.
El segundo nivel es el de la identidad
grupal Es más notable en la adolescencia, en la que se constituyen tribus
urbanas, en las que las ideas del grupo se toman como propias y definitorias.
Esta adscripción a grupos se hace menos notable con el correr de los años, pero
sigue quedando un resabio de esto en la uniformidad de nuestras relaciones
sociales.
En el tercer nivel, el de la identidad
social se hace más evidente el juego entre la herencia y diferenciación. Cuánto
se adscribe a la historia y a las tradiciones familiares y de un país, y cuánto
se quiebra, tomando otros modelos o poniéndolos en crisis para reformularlos.
En los tres niveles aparece la tensión
entre identidad y autenticidad: cuánto es determinado por la capacidad
conformadora del contexto y cuánto por su rechazo y crítica.
En el primer estrato de la identidad
de un producto encontramos el reconocimiento de funciones y operaciones
posibles en los objetos. Respondiendo a la pregunta ¿qué son y cómo se usan
estas cosas? Permitiéndole así salir de la calificación de cosa, indefinida e
indiferenciada para tomar la de objeto. La historia del diseño y de los
diseñadores ha recorrido distintos momentos y casos en los que estos rasgos
eran claramente diferenciados y ostentados, o escondidos y velados. Un claro
ejemplo de estas posiciones encontradas las podemos ver en dos diseñadores que
compartieron una misma época y cultura con posiciones francamente opuestas:
Castiglioni y Zanusso. Estas actitudes fueron características de su trabajo.
Más allá de estas diferenciaciones
personales, el segundo nivel de la identidad en producto – en paralelo con la
identidad grupal- es la identidad corporativa. Se da así el requerimiento del
reconocimiento de la marca, de valores -reales o imaginarios- que la empresa
productora encarna, volcado en el producto. Muchas veces exceden lo que el
producto puede plasmar, y terminan imprimiendo un “estilo formal” propio de
cada empresa. Así se puede reconocer el trabajo formal de la empresa Braun,
opuesto a Moulinex y así de una a otra firma. Esto acarrea la posibilidad del
disfraz: que pequeñas empresas tomen el estilo de una u otra gran empresa para
entrar en el mercado asociando su producción a esas grandes marcas.
El tercer nivel de la identidad en
productos es la identidad cultural. Esto supera la escala de las empresas y
busca un reconocimiento local, hablando así de Diseño Italiano, Japonés,
Español, Finlandés, ...Esta es la escala más indeterminada desde el profesional
y más manipulada por políticas de diseño.

https://morfologia-plm.blogspot.com/2009/05/buscando-la-identidad-tres-niveles.html#:~:text=En%20la%20identidad%20humana%20encontramos,Identidad%20personal%2C%20grupal%20y%20social.
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